Inmobiliaria

La transformación digital de la actividad económica sigue su curso. El sector servicios cambia rápidamente para adoptar nuevas soluciones informáticas y el mundo inmobiliario no es una excepción. Entre las diferentes herramientas que dinamizan la venta de viviendas y otros bienes inmuebles hay algún crm inmobiliario, también conocidos como gestores de relaciones clientelares para agencias inmobiliarias; alguna plataforma colaborativa, de gran ayuda para acelerar las transacciones; y diversas aplicaciones informáticas que gestionan de forma eficiente numerosas tareas recurrentes que surgen durante el desarrollo de la actividad. A continuación vamos a ver las tres tendencias más importantes para los profesionales del gremio.

Gestores de relaciones clientelares

Los gestores de relaciones clientelares son programas que permiten aumentar el índice de éxito de cada negociación. Son espacialmente valiosos cuando se trata con inversores, un promotor Inmobiliario u otros grandes compradores. Disponer de la información personal de cada cliente ayuda a mejorar la atención prestada por el gestor.

Los crm inmobiliarios también ofrecen herramientas de mercadotecnia como la posibilidad de crear campañas por correo electrónico o enviar notificaciones a clientes concretos cuando algún inmueble de su potencial interés aparece en la base de datos de la inmobiliaria.

La principal ventaja de los crm imobiliarios es su enorme capacidad para mover propiedades. Gracias al uso de estas aplicaciones, las agencias intermediarias pueden incrementar sus ventas e incluso interactuar con otras utilidades, ya estén incluidas en un paquete de software común o no. Dentro de este último caso se incluiría la atención vía portales digitales de venta.

Un ejemplo de crm especializado es Unlatch, un software que incluye todo lo que el agente pueda necesitar para ser más eficiente en su trabajo y convertir ventas más rápido.

Plataformas colaborativas para agentes

Otra de las herramientas que están haciendo furor últimamente en el mundo inmobiliario son las plataformas colaborativas. Algunos gestores de relaciones clientelares especializados en el nicho traen de serie un modo de acceso a plataformas de venta comunes.

Se trata de espacios compartidos con otras agencias donde cada parte vuelca información útil. Es habitual que en estas plataformas colaborativas aparezcan viviendas o terrenos que está resultando difícil vender, adquisiciones a precio de ganga o grandes volúmenes de inmuebles que sería difícil colocar por cuenta propia.

Las comisiones en este caso se reparten entre las diferentes oficinas implicadas. Al final, todos los profesionales que han colaborado se benefician de la transacción tanto económica como estratétigicamente. Además de percibir una retribución, las agencias también ofrecen un mejor servicio al comercializador, limpian su catálogo y expanden sus redes de influencia. En resumen, todo son ventajas; de ahí que este tipo de bases de datos de acceso abierto estén proliferando.

Automatización en la oficina

Los programas informáticos disponen de una gran cantidad de herramientas de altísima utilidad para los agentes inmobiliarios. Durante el desarrollo de los trabajos, los representantes de las agencias se enfrentan a mil y una tareas repetitivas. Todas ellas son susceptibles de ser automatizadas con algún software.

Por ejemplo, la mayoría de correos electrónicos con preguntas frecuentes pueden ser respondidos por un chatbot. Por otro lado, la tecnología VoIP permite hacer algo muy parecido con las llamadas telefónicas. Como mínimo puede reducirse sustancialmente el tiempo que los agentes dedican a conversaciones poco productivas.

En otra línea están programas para subir automáticamente inmuebles a portales digitales. Estas aplicaciones simplifican el proceso de forma que el profesional solo tiene que cumplimentar los formularios en una única ocasión.

Las posibilidades de digitalización en la oficina inmobiliaria son muchas y para mantenerse competitivo en un espacio tan disputado es necesario adoptarlas cuanto antes.