Hay varias razones para hacer una inversión de alquiler. Sin embargo, uno no puede evitar preguntarse: ¿cómo se puede invertir en un proyecto así? ¿Cuáles son las verdaderas ventajas? ¿Sería realmente rentable? Todas estas preguntas serán respondidas en este artículo:

Inversión simplificada gracias al sistema Pinel

Es muy posible hacer una inversión de alquiler sin ninguna contribución con el dispositivo Pinel. Este último es un instrumento creado por el Estado para ayudar a los individuos a comprar una casa y convertirse en propietario y luego ponerla en alquiler. La financiación de la inversión de alquiler en nuevas propiedades se simplifica entonces y se puede al mismo tiempo beneficiarse de la exención de impuestos.

Las ventajas de invertir en bienes raíces de alquiler

Además de la exención de impuestos otorgada por la ley Pinel, existen otras ventajas vinculadas a la inversión en alquiler:

– Complementar sus ingresos: al optar por una inversión de alquiler sin contribución, se beneficia de una inversión que garantiza su jubilación. Aparte de la reducción de impuestos, es una excelente manera de complementar sus ingresos de forma regular. Los alquileres se utilizarán para financiar la inversión y después, asegurará el futuro de sus seres queridos ya que podrá pasarles una herencia;

– Construir un patrimonio para tu familia: invertir en inmuebles de alquiler es una inversión segura. ¿Qué podría ser mejor que tener una propiedad que garantice el futuro financiero de su familia? Además, la ley Pinel permite alquilar a sus hijos mientras se benefician de la reducción de impuestos.

Cabe señalar que la demanda de propiedades en alquiler varía de una región a otra. Por lo tanto, cuando se decide emprender una inversión de alquiler, deben tenerse en cuenta varios factores. Lo ideal sería que se adaptara al tipo de alquiler disponible al que se quiere llegar.

Calculando la rentabilidad del proyecto

El beneficio generado por las rentas recibidas constituye la rentabilidad. Hay tres tipos de rentabilidad:

– Rentabilidad bruta: corresponde a la totalidad de los alquileres recibidos sin deducir los gastos. Para calcularlo, la renta anual se divide por el precio de compra de la vivienda y luego se multiplica por 100.

– Rentabilidad neta de los cargos: para obtenerla, el impuesto sobre la propiedad y los cargos se deducen de la rentabilidad bruta. Para ello, restamos los cargos de la renta anual y luego dividimos el resultado por el precio de compra de la vivienda multiplicado por 100.

– Rentabilidad neta: define la rentabilidad más justa pero su cálculo es bastante difícil. A la rentabilidad neta de las cargas se suman los beneficios obtenidos después de los impuestos que se han de tener en cuenta y, por supuesto, la reducción de impuestos obtenida sin olvidar los posibles trabajos de rehabilitación. Cabe señalar que esta tasa depende de la situación fiscal del inversor.

La rentabilidad es ciertamente importante, pero no es el único criterio esencial para invertir en propiedades de alquiler. Las otras ventajas ya mencionadas son igual de fundamentales.