Como el objetivo de la gestión pasiva es reproducir el rendimiento de un índice de referencia o el índice de referencia de una cartera, se opone a la gestión activa, que tiene por objeto superar el índice de referencia. Nuestro artículo le ayuda a entender en qué consiste realmente la gestión pasiva.

¿Qué es la gestión pasiva?

Este concepto puramente financiero se relaciona con la gestión de carteras y tiene por objeto reproducir el rendimiento de un punto de referencia, que puede ser de diferentes clases de activos, como acciones, bonos, productos básicos o incluso sectores empresariales y zonas geográficas como continentes o países. Concretamente, la gestión pasiva permite obtener beneficios del rendimiento de un índice o de un punto de referencia en un mercado en alza. Es una fórmula que es más popular entre los individuos cuando ven la dificultad de superar el punto de referencia. También se utiliza cuando quieren diversificar su cartera de valores en el mercado de valores. En un mercado en alza, esta forma de gestión parece más apropiada para generar eficiencia y rendimiento. Sin embargo, en caso de crisis o de un mercado bajista, existe un riesgo de mercado. En este caso, los inversores pueden sufrir pérdidas considerables y es necesaria la rápida intervención de un buen gestor, que podrá tomar las medidas adecuadas.

Gestión pasiva con ETF: ¿qué es y cuáles son los beneficios?

Como fondos indexados que cotizan en la bolsa de valores, los ETF o «Fondos cotizados en bolsa» representan una alternativa a los habituales fondos de gestión pasiva. Si habláramos de sus ventajas, los ETF permiten varias de ellas y éstas son, en general, bastante beneficiosas para el inversor. De hecho, las ETF permiten un listado continuo. Este último ofrece al inversor la posibilidad de retirarse del fondo en cualquier momento, y todo ello sin ningún tipo de honorarios adicionales. El emisor del ETF es responsable de asegurar la liquidez, lo cual es, en particular, muy importante. Otra ventaja de la gestión pasiva con los ETF es la reducción de las comisiones de gestión. De hecho, el coste de un ETF es sólo de alrededor del 0,30%, mientras que el valor de un típico fondo de gestión pasiva es de alrededor del 1% durante un año. Los ETF también permiten la replicación exacta, lo que significa que son una herramienta que permite la replicación lo más cercana posible al rendimiento del punto de referencia. En el caso de una inversión a largo plazo, sólo habrá una pequeña diferencia entre el rendimiento y el índice. Tenga en cuenta que esto no es necesariamente el caso de un típico fondo gestionado de forma pasiva. En cuanto a los diversos problemas de accesibilidad, los ETF representan una solución ideal y eficiente. En efecto, con un simple clic, puede invertir en ellos y replicar el rendimiento del índice que usted mismo ha elegido. De esta manera, los ETFs le permiten diversificar su cartera de acciones al instante.

Riesgos para los clientes inversores

La vigilancia es siempre necesaria cuando uno se expone a cualquier mercado o acción comercial y financiera. Este es el caso de la gestión pasiva, que no es una práctica exenta de riesgos. La exposición a un mercado que utiliza la gestión pasiva puede dar lugar a una preocupación por la concentración de riesgos. Estos riesgos se refieren principalmente a las existencias más grandes. Esto significa que a partir de esta práctica, el cliente está expuesto a un número limitado de valores. Pero no se detiene ahí. También está expuesto a los valores que mejor han funcionado en el pasado. Así, la gestión pasiva exhorta al cliente a comprar valores de alto costo y, a la inversa, a comprar valores de bajo precio. Por lo tanto, esto parece ser un acto antagónico de sentido común. No obstante, las ventajas que ofrece esta práctica son numerosas y no impiden a quienes optan por la gestión pasiva facilitar su vida de inversores al operar en un mercado de valores mediante la elección de esta práctica. Es cierto que requiere coraje y vigilancia, pero esto no impide que muchos inversores lleven a cabo este tipo de gestión de cartera.